jueves, 22 de diciembre de 2016

El fin de una era

Buenas, chiquillos. Esta entrada es, probablemente, la más importante que haya tenido el sitio en los últimos dos años. ¿Por qué? Porque será la última, tan simple como eso. No quiero andarme con muchos rodeos, así que lo contaré todo en el siguiente párrafo de la forma más concisa posible.

Este blog nació un 29 de junio de 2012 inspirado por el ejemplo de mi gran amigo Alex Sarman por dos simples motivos, relacionados entre sí, a saber: los tablones de Tuenti eran bastante engorrosos para escribir textos grandes y necesitaba cierto grado de privacidad frente a ojos maliciosos para mis textos. Éste movimiento, junto con mi aparición en los vídeos de mi también amigo Kuruma y la posterior apertura de ese monstruo deforme que es mi canal de YouTube, consagraron el nombre de Marco Antonio Di Forelli tanto para mis amigos como para otros más ajenos a mis círculos personales. Hablamos de que por entonces yo tenía, ojo al dato, 16 años para 17. Ahora mismo tengo 21 años y créanme cuando les digo que mucho ha llovido y mucha agua ha corrido por debajo del puente. No soy el mismo chico que se creía poseedor de la verdad absoluta ni mucho menos el macarra que había salido de su peor experiencia de vida. Empecé siendo prácticamente barbilampiño y ahora la barba me toca la clavícula mientras estoy escribiendo esto. He ganado amigos, he perdido familiares, he vivido experiencias tanto buenas como malas. En general, y para no enrrollarme, el Marcos de 2012 y el Forelli de 2016 son personas si bien no diametralmente opuestas en otras cosas, lo son en cuanto a madurez.

Este sitio ha sido testigo de ello y es por eso que lo guardaré siempre en mis recuerdos, además de que dejaré la página activa para aquellos que, como yo, quieran bucear en el pasado. Pero no se volverá a actualizar. ¿Quiere decir eso que dejaré de escribir por Internet? Ni mucho menos, señores. Forelli lo único que va a hacer es irse a su cuarto... Literalmente. Mi nueva web se llama El cuarto de Forelli (tengo que explotar el nombre, coño, que para algo lo tengo) y si bien encontrarán ciertas semejanzas con algunas de las secciones que ya hacía aquí, verán que el enfoque es completamente diferente. Más centrado, más reflexivo, no tan alocado, pero sin perder el humor e intentando mantener siempre el buen rollo y el respeto, aparte de que publicaré cuando me apetezca y no me agobiaré con plazos como hacía con éste (mi vida actual no me permite poner plazos a ésta actividad, desgraciadamente). Además, me he mudado a WordPress, servicio que parece algo más completo y no tan puñetero como Blogger. Aún le estoy cogiendo el tranquillo, pero ya aprenderé a moverme como pez en el agua con la suficiente práctica. En fin, en cuanto se publique esta entrada estará la primera entrada de bienvenida publicada en mi nuevo sitio, así que les invito a seguir en link y disfrutar conmigo de este nuevo proyecto.

Por último, quisiera dar las gracias a todas esas personas que pasaron por mi vida a lo largo de estos años para bien o para mal. Por un lado, a todos mis amigos, viejos y nuevos, a los que tendría que hacerles una página para ellos solos, no tanto por la cantidad (que también pasa y resulta que hay unos cuantos), sino por todas las vivencias que hemos compartido y el cariño que les tengo; por otro, a esas personas mayoritariamente del género opuesto que han sido, de una forma u otra, las patadas en la boca que la vida me ha dirigido y que, en consecuencia, me he tenido que comer con papas (aquí no me voy a andar con rodeos): Joshy Pig, Diana, Eva, Patricia e Isabel. Curiosamente, con la única que tengo cierta cordialidad y buen rollo es, precisamente, con la que más relacion tuve en su momento. El resto me valen verga. ¿Quieren denunciarme? No deberían, les debería valer más verga que a mí, dado el orgullo que se gastan, pero ya ven el miedo que les tengo. De cualquier forma, gracias bien por estar conmigo dándome amor y apoyo o bien por llevar mi psique hasta el extremo y, en consecuencia, hacerme más fuerte. De una forma u otra han contribuido a mi crecimiento personal (lo único que lo ha limitado nunca ha sido la ULPGC), por lo que cuentan con mi más sincero aprecio en ese sentido.


Y no me queda más que contarles, amigos. Gracias por acompañarme a lo largo de estos cuatro años y espero verles pronto en mi cuarto.

"¿Qué cuarto, mi hijo?"


Cuál va a ser: El cuarto de Forelli.

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