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domingo, 18 de diciembre de 2016

Unos se identifican con Spider-Man, yo con DareDevil

Póster promocional de la primera temporada
de DareDevil en Netflix
Si hay algo que me ha quedado absolutamente claro a lo largo de mi estancia aquí, en Aberystwyth, es que las historias son sobre gente. Sí, vale, muchas veces pueden estar protagonizadas por animales, por seres normalmente inanimados o extraterrestres, pero al fin y al cabo actúan como personas en su gran mayoría. Sabiendo ésto puedo entender ahora, más que nunca, por qué hay ciertos personajes con los que podemos sentirnos identificados. Los motivos que nos llevan a crear ese lazo "sentimental" con dichos entes de ficción se pueden dar por motivos que van desde lo más banal, como que se parezca físicamente a nosotros, vista con nuestro color favorito o nos parezca atractivo, hasta otros, en mi opinión, más trascendentales para nuestra persona, como que tenga problemas parecidos a nosotros, tenga nuestra misma edad o, directamente, sea de cierta forma un reflejo de nuestro yo más profundo. Dentro del mundo del cómic de superhéroes podemos encontrar que una gran cantidad de muchachos (y no tan muchachos) se identifican con Spider-Man por ese halo de adolescencia y nerdismo que el presonaje tiene en su más recóndita esencia. Otros lo hacen con el sobrevalorado y muchas veces malinterpretado Batman, por el hecho de ser una persona sin poderes que, supuestamente, "supera" una tragedia (nótense las comillas) y lucha para que los demás no sufran de algo similar. Seguramente, si fueras preguntando a los lectores uno por uno cuál es el personaje con el que más se identifica y por qué, las respuestas variarían a pesar de que habría una mayoría grande que tendría en común a los dos héroes anteriormente mencionados. Si me preguntas a mí, te diría que me identifico con Matt Murdock, más conocido como DareDevil.

jueves, 23 de abril de 2015

La Crítica del Mes (Abril 2015): Personas buenas con parejas inmerecidas

El amor, ese conjunto de sentimientos y reacciones químicas que ocurren en nuestros cerebros y hacen que veamos a un simple mortal como la luz que ilumina nuestros caminos. Cada persona ve ésto como un concepto totalmente diferente: Unos, siguiendo los nefastos ejemplos de Cómo Conocí A Vuestra Madre, creen que es indispensable para vivir o que es una mariconada; otros lo ven como si fueran Gustavo Adolfo Bécquer y se pasan la vida persiguiendo a una persona determinada con todas sus fuerzas sin saber que éso les aleja más y más. Hay muchos ejemplos, y no tengo tiempo ni ganas de enumerarlos todos. ¿Que si estoy aquí para dar lecciones de lo que es el amor para mí y que todos tienen que seguir mi estela? Nada más lejos de la realidad. Algún día hablaré largo y tendido de mi visión actual del amor, pero hoy quiero centrarme en otro asunto...

Resulta que hay gente buena en el mundo. Sí, en serio. Sé que suena bastante raro y que cada vez tiene más éxito entre la gente ver a la humanidad como una panda de ratas asquerosas que no dudarían en apuñalar a su abuela con tal de conseguir lo que desean, pero aún hay personas buenas. El corazón, ése hijo de perra que muchas veces manda más en nosotros que nuestro propio cerebro, hace que éstas buenas personas terminen con gente que, por decirlo de la manera más suave posible, no es tan buena como ellas. De hecho, son unos considerables cabrones. ¿Cómo es ésto posible? La vida, que da muchas vueltas, ya saben. Y el enamorarse a alguien, que a veces hace que nos tiremos de cabeza a un barranco por alguien que no trataría siquiera de convencernos para que no lo hagamos. He sido víctima de éste fenómeno por ambas partes, y ni se imaginan el coraje que da.

Como persona  que ama a otra que está enamorada de alguien que no le llega ni a la suela de los zapatos, he de decir que ésta situación es una tremenda guarrada. Ir conociendo poco a poco datos que hacen que mi alma se estremezca de dolor, repugnancia y asco al saber que alguien tan zafio puede estar junto a alguien tan divino sin merecerlo. Amar a una persona significa apreciarla, sacar lo mejor de tí para sacar lo mejor de ella, tratarla como merece, dedicarle tiempo siempre que lo requiera... Y no pasar de ella por el fútbol, o no tener siquiera un detallito con ella cuando ella se ha desvivido por tí para darte algo que ya quisieran muchos. Sufro al saber que ésto es así y que yo realmente no significo mucho en ese sentido, ojalá pudiera hacer algo... Pero el amor es así de perro. Si ella le quiere, no me queda más que desearle la felicidad y apoyarla siempre. El tiempo corre, la vida pasa y las cosas pueden cambiar en el momento que menos lo esperemos.

Como persona que ama a alguien con quien he compartido ya una relación amorosa previa y que me hizo bastante daño, sé que éste tipo de situaciones son una puta mierda. Es una mierda amar a una persona que sabes que te va a hacer daño. Es una mierda que intentes sacarla de tu vida y que, por A o por B, siempre vuelva a ella. Es una tremenda mierda que tengas la esperanza de que las cosas serán distintas, de que no eres capaz de darle carpetazo cuando te pide perdón después de un tiempo sin saber nada de ella. Y, sobre todo, es una gordísima mierda ver que, a pesar de todo, la cosa sigue siendo igual. Te niegas a verlo, pero es así. Me siento como DareDevil con Elektra: se aman, son la pareja perfecta... Pero están destinados a lo contrario. Los dos sufren, quizás uno más que la otra. Y da mucha rabia cuando ésto pasa, cuando sabes con casi total certeza que, por los motivos que fueren, tu relación amorosa está destinada al más rotundo de los fracasos.

En definitiva, señores míos: El amor es algo jodido y no siempre trae la felicidad. No digo que sea ni lo mejor ni lo peor, pero... ¿Por qué el corazón es tan tonto? ¿Por qué la persona perfecta siempre o está con un basura o no es capaz de comprenderte? No sé si es que mi corazón está ciego y blindado o que el mundo tiene más clarividencia que yo, pero es algo que no me mola nada, y por eso se merecía que le hiciera una entrada. No sé qué opinarán ustedes, pero a mí éste tema me rompe el alma, el espíritu y las bolas. En fin, sólo queda hacer como Forelli ha hecho siempre: hacer del mundo un lugar mejor, con una sonrisa en la cara y con la intención de seguir creciendo día a día. Y así, algún día, el Karma verá si se pone de acuerdo de una vez...

lunes, 17 de noviembre de 2014

Forelli Analiza Nº 6: Daredevil: Born Again

Lo que voy a analizar a continuación, si bien tiene pinta de ser una película de ésas que ves un domingo después de comer para matar el rato porque no tienes nada mejor que hacer, es en realidad un cómic. Para más información, añadiría que es un arco argumental de un famoso personaje de Marvel llevado a cabo por uno de los guionistas más renombrados del medio y un dibujante cuyo nombre quedará para siempre en el recuerdo de los fans gracias a éste cómic en 1986. Como bien reza el título, hablamos de mi abogado favorito, uno ciego y católico... Si, señores, hablo de Daredevil. Sin embargo, me veo en la ardua tarea de ponerles al corriente de lo que sucedía en el momento de la publicación de ésta historia con el personaje en pocas palabras, así que lo voy a intentar:

Daredevil fue creado por Stan Lee y Bill Everett en 1964 como una especie de Spider-Man ciego, adulto y con trabajo. Por éstas mismas causas, los lectores de la época (chiquillos de 10-14 años a los que les estaba empezando a salir pelos sobre el labio superior) no lograron conectar con él, llevando al personaje a dar tumbos de aquí a allá intentando subir un poco las ventas. No sería hasta 1979 cuando aparece en el panorama un jovencísimo Frank Miller y lo ponen como dibujante regular de la colección y, más tarde, guionista completo, salvando la colección de una flagrante cancelación y dándole un nuevo enfoque más adulto y oscuro. Si bien Daredevil era un héroe alegre y feliz que tenía un sinfín de aventuras aquí y allá, ahora era un vigilante atormentado y que poco a poco veía su cordura dañada por una serie de pérdidas personales, además de centrar toda su atención en los rincones más oscuros de Nueva York. Miller dejaría la colección en Febrero de 1983 para realizar otros proyectos con DC Cómics. No obstante, volvería una vez más en 1986 y conocería allí a David Mazzuchelli, con quien finalmente haría lo que hasta hoy se conoce como una de las mejores historias jamás contadas dentro del noveno arte...

jueves, 30 de octubre de 2014

Entradillas Forellianas Nº 22: Por qué me gustan los cómics

Ésta pregunta es algo que, a pesar de ser tan evidente y que normalmente hacemos a los demás, pero no a nosotros mismos: ¿Por qué nos gusta lo que más nos gusta en el mundo? Me sé de personas allegadas a mí que realmente lo tienen claro y presente, pero hay otros que no, que ni siquiera se molestan en plantearse ni qué van a comer dentro de dos horas. En mi caso, los cómics son lo que realmente me apasiona. Desde pequeño siempre he sido de leer, y recuerdo que empecé leyendo cosas como Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape o Spider-Man cuando tendría, quizás, entre 8 y 10 años. No creo que sea simple coincidencia que hoy día, a mis 19 años, me encante tanto como el primer día. Sí, de acuerdo, hubo un tiempo en el que lo dejé de lado por el Wrestling y tal, pero ése tiempo de ausencia no hizo más que enseñarme que mi verdadero amor es el llamado extraoficialmente noveno arte.

Me encanta porque es, además de entretenimiento, una vía muy divertida para contar historias, aportarnos un poco de filosofía y enseñarnos lecciones vitales. De Saint Walker aprendí que, pasase lo que pasase, no debo perder la esperanza y que no debía preocuparme, pues "Todo irá bien"; de Superman aprendí que el superhombre (como bien lo definió Nietzsche en su momento) es aquél que tira a la basura los valores inservibles y anticuados y tiene el valor y la voluntad de crear los suyos propios; de DareDevil aprendí que no importa cuánto haga la vida para ponerte la zancadilla, no importa cuántas desgracias vivas y no importa cuánta gente hay en el mundo intentando hundirte... Porque en nosotros reside lo más vital para vivir felices: poner una sonrisa bien grande, transmitir buenas energías y, sobre todo, ser uno mismo; los X-Men me enseñaron que la sociedad es una estúpida por temer algo que no sólo no se molestan por comprender, sino que no tiene por qué ser malo; Lobezno me enseñó una técnica sexual bastante buena... Y podría poner muchísimos más ejemplos, pero entonces ésto pasaría de ser una "Entradilla" a una "Entradota", y no es el caso. Les invito a que, en los comentarios, reflexionen sobre qué es lo que más les gusta en el mundo y por qué. ¡Nos veremos por ahí!