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domingo, 18 de diciembre de 2016

Unos se identifican con Spider-Man, yo con DareDevil

Póster promocional de la primera temporada
de DareDevil en Netflix
Si hay algo que me ha quedado absolutamente claro a lo largo de mi estancia aquí, en Aberystwyth, es que las historias son sobre gente. Sí, vale, muchas veces pueden estar protagonizadas por animales, por seres normalmente inanimados o extraterrestres, pero al fin y al cabo actúan como personas en su gran mayoría. Sabiendo ésto puedo entender ahora, más que nunca, por qué hay ciertos personajes con los que podemos sentirnos identificados. Los motivos que nos llevan a crear ese lazo "sentimental" con dichos entes de ficción se pueden dar por motivos que van desde lo más banal, como que se parezca físicamente a nosotros, vista con nuestro color favorito o nos parezca atractivo, hasta otros, en mi opinión, más trascendentales para nuestra persona, como que tenga problemas parecidos a nosotros, tenga nuestra misma edad o, directamente, sea de cierta forma un reflejo de nuestro yo más profundo. Dentro del mundo del cómic de superhéroes podemos encontrar que una gran cantidad de muchachos (y no tan muchachos) se identifican con Spider-Man por ese halo de adolescencia y nerdismo que el presonaje tiene en su más recóndita esencia. Otros lo hacen con el sobrevalorado y muchas veces malinterpretado Batman, por el hecho de ser una persona sin poderes que, supuestamente, "supera" una tragedia (nótense las comillas) y lucha para que los demás no sufran de algo similar. Seguramente, si fueras preguntando a los lectores uno por uno cuál es el personaje con el que más se identifica y por qué, las respuestas variarían a pesar de que habría una mayoría grande que tendría en común a los dos héroes anteriormente mencionados. Si me preguntas a mí, te diría que me identifico con Matt Murdock, más conocido como DareDevil.

miércoles, 27 de abril de 2016

Carta abierta

Ésto que ven aquí es un ejercicio que estoy probando en pos de mejorar por completo mi estado mental tras los sucesos que han estado ocurriendo en mi vida durante los últimos meses. Para aquell@s que puedan temer que desvele datos o use cualquier cosa para atacar a nadie (y lo digo especialmente porque hay una persona en concreto que se dedicó durante un tiempo a vigilar todo lo que ponía para ir corriendo a contárselo a otra sin entender en ningún momento lo que me estaban haciendo pasar, algunos saben quién es, incluido ella misma): No se preocupen, no lo haré. Así pueden seguir con su vida sin estar jodiendo la mía. Lo que hagan con lo aquí escrito me importa bien poco. Si se quieren dar por aludidas algunas personas, bien. Si quieren ignorarlo, también. Yo tengo la conciencia tranquila y no van a intimidarme más.
Digamos que la situación que me trae a escribir ésto se ha repetido varias veces en los últimos cinco años. Con variantes, sucesos distintos y, en ocasiones, con consecuencias diferentes, pero se lleva repitiendo bastante tiempo. Toda mi adolescencia y temprana adultez se han visto marcadas por sucesos de este tipo. ¿Y saben? Estoy cansado. Con ésto quiero decir que la culpa es tanto mía como de las otras personas implicadas. La sociedad (y sobre todo el sexo femenino) parecen no ser capaces de entender las vicisitudes de uno y prefieren chocar antes que prevenir el accidente. Prefieren disparar antes que preguntar. No quiero insinuar que yo soy completamente inocente, pues yo también hice ciertas cosas, algunas peores que otras, pero siempre han sido llegado a un punto límite que me hacían traspasar con sus actitudes.
Sin embargo, la mayoría de esos casos están totalmente superados y están donde deben estar: en el pasado. Vengo a reflexionar sobre los hechos más recientes, aquellos que me tuvieron apartado del mundo no hace tanto tiempo y cuyas consecuencias se hacen notar en el ambiente a día de hoy. Heridas que, a pesar de estar casi cerradas, aún duelen. Quizás no por parte de ellas, pero sí por la mía. Ha pasado tiempo y creo que ha de pasar mucho más antes de que ambos podamos llegar a un punto de normalidad (al menos en cuanto a relación interpersonal se refiere, el resto no es asunto mío). Yo por mi parte estoy dividido en varias partes, lo que no facilita las cosas en absoluto: una parte de mí le odia por todo lo que ha pasado y cómo lo he pasado, por todo ese daño psicológico que terminó materializándose en mi cuerpo físico y casi me saca de la carrera; otra le quiere aún, ya sea porque una parte de mí aún le tiene idealizada o porque mis sentimientos son tan fuertes que tardan en marcharse y, en medio, están las partes de "es mi amiga" y "no me importa". Todo ésto aderezado con pesadillas de todo tipo con ella de protagonista que, a pesar de no ser ya tan recurrentes, siguen ahí y por el hecho de que apareces allá donde mire por detalles bastante rebuscados (incluso en mis lecturas personales).
Para mí me parece raro que en una amistad en la que los llamados "amigos" se ven a diario y no se dicen ni una palabra es, cuanto menos, extraña. Es decir, si no quisiera serlo no me molestaría en absoluto, pero ha dicho que lo es y no lo parece. Además de que parece no ser del todo consciente del daño ocasionado a mi persona, anteriormente mencionado en esta epístola. Hay quien me ha dicho que debo ser yo quien dé el primer paso, pero no lo he hecho por varios factores, a saber: la última vez que dí el paso con esa(s) persona(s) llegó a acusárseme de acoso, por lo que paso de volver a darles motivos; no tengo intención ninguna de mendigar ni una atención ni una amistad que probablemente no se me quieren dar y, por último, no estoy completamente seguro ni de que lo merezcan ni de si mi cuerpo y mi mente serían capaces de soportar la tensión. Si quiere venir, que venga, pero paso de estar con mariqueras. Sólo quiero que tenga en cuenta que el día que por fin hablamos, me callé varias cosas en las que no tenían del todo la razón sólo por estar en paz con ellas y por no buscarle problemas a gente que estaba allí para ayudar. Quizás pequé de callarme las cosas, pero lo hice por ellas. Creo que de ser la persona que creen que soy, no lo habría hecho.
En última instancia, sólo quería hablar sobre la falsedad de alguien que tuvo mi ayuda cuando vi que estaba en un serio apuro emocional y me lo devolvió en forma de ignorancia y falta de tacto cuando estaba en una situación similar. Una persona que bromeaba conmigo y que ahora hace un hincapié gigante en ignorarme a la par que (hasta hace un tiempo) no hacía mas que vigilar todo lo que ponía en las redes por el malestar que ella(s) me causaron. A ella le digo que lo suyo es peor que lo que pueden hacer algunas de las personas más rastreras de mi municipio (y eso es ya estar a otro nivel) y que se haga mirar tanto su memoria histórica como su nula capacidad de empatía. Me importa un carajo que no se arrepienta de nada de lo que me hizo y crea que no cometió error alguno (eso queda a cargo de su conciencia), pero que se quedará sola de no cambiar eso.
Creo que no tengo nada más que añadir. Hagan con estos datos lo que les plazca.

sábado, 20 de febrero de 2016

Agradecimientos y reflexiones

Muy buenas a todos. Como bien sabrán si han leído la entrada anterior a ésta, he estado fuera durante un tiempo debido a ciertos problemas personales que han sacudido lo que hasta ahora era mi vida personal y académica. Ha pasado ya casi una semana y, a pesar de que los problemas aún no se han resuelto del todo, se puede decir que he podido calmarme un poco y ver las cosas desde una perspectiva mucho más pacífica y menos dolorosa. No daré detalles ni nombres de ningún tipo por dos simples motivos: uno es que no quiero apagar el fuego con gasolina (provocar la ira de nadie innecesariamente, pues creo que ya he tenido suficiente guerra), y otro es que quiero preservar la intimidad de todos, tanto aquellos que me han escuchado, visto y apoyado durante estos momentos tan convulsos como las otras personas que los provocaron (de forma directa o indirecta) y, en última instancia, aquellas personas que no se habían enterado o que decidieron no meterse y a las cuales respeto tanto como el que más. También es cierto que pretendo que esta entrada sea corta y concisa, por lo que me ahorraré contar nada y saltaré directamente a decir lo que he venido a decir en el día de hoy.

Quiero agradecer a todos aquellos que, en mayor o menor medida, han estado ahí y se han preocupado e interesado por mí. He recibido una cantidad de cariño y ayuda tal que, probablemente sin exagerar, sea la mayor que he recibido de parte de mis amigos y compañeros desde hace años. Todos ellos me han escuchado y dado su opinión personal con total sinceridad y cariño, y yo he escuchado con total atención a todos y cada uno de ellos. Es por ellos que he podido alcanzar una relativa paz mental hasta que se pase la tormenta y por los que, en definitiva, seguiré con mi asquerosa carrera hasta el final. Sí, el horario sigue siendo una mierda y seguiré siendo apalizado por el pobre estado de la educación universitaria de este país, pero al menos podré tener un maldito trozo de papel para que la sociedad me deje hacer lo mío sin joderme la existencia al final de todo esto. Son éstas personas y muchas más que sé que habrían hecho lo mismo que éstos a los que hoy agradezco de haberse enterado de toda la situación con las que compartiré mi alegría, mis éxitos y mis dosis industriales de Forelliadas durante todo el tiempo que nos quede. De nuevo, chicos y chicas, eternamente agradecido. Han demostrado que la decisión que tomé más allá después de todo el tema de Miércoles fue un implacable acierto.

Sobre las personas que son, por decirlo de una forma algo eufemística y "políticamente correcta", el ojo del huracán, sólo puedo decir que no les guardo rencor alguno, porque sé que no actuaron desde la maldad. Sin embargo, la ignorancia puede ser mucho más peligrosa que ésta, sobre todo si va acompañada de problemas de comunicación del tamaño de Texas. De hecho, me gustaría seguir viéndolas como las personas maduras y responsables que creo que son y que, desde que tengo conocimiento de las mismas, siempre han sido. Sin embargo, sé que el orgullo es muy fuerte en algunas ocasiones y no estoy seguro de si ésta es una de esas veces. Me gustaría pensar que no, que se den cuenta de lo que ha pasado y que hagan lo que crean que tengan que hacer. Yo me mantendré al margen hasta que lo decidan, pero confío en que harán lo correcto. No me gustaría quedarme con ésta imagen dañina que he visto esta última semana, aún así. Espero no haber cometido un error al pensar que puedo llamarlas "amigas" o "compañeras". De verdad que espero que todo esto no haya sido más que un horroroso malentendido y que no sean el ejemplo de que hasta la sonrisa más bonita puede esconder el más ponzoñoso de los venenos.

Por último, diré que voy a seguir semi-retirado de mis tareas como blogger para no tener esa preocupación encima durante este tiempo de readaptación que tendré que cumplir de cara al futuro que me resta en la carrera. Seguiré haciendo entradas cuando tenga inspiración y material para las mismas, pero no habrá nada regular hasta nuevo aviso. De forma resumida: no habrá Críticas del Mes durante un tiempo. Pero no se preocupen, que volveré pronto.

Nos vemos por las redes. ¡A seguir bien! Y de nuevo, muchas gracias a todos, tanto por el apoyo prestado como por haberse tomado la molestia de leer esta breve entrada.

lunes, 15 de febrero de 2016

Fuera de circulación

Como habrán podido apreciar, este Febrero no habrá crítica y, en su lugar, he decidido crear esta improvisada entrada que, tal y como me encuentro en el momento de iniciarla, tendrá un contenido bastante ácido e iracundo. Porque sí, hace bastante tiempo que no hablo de mí y de mi vida por aquí (o no de manera abierta, al menos), y he llegado a un punto en el que no puedo más. Ayer domingo, mi salud mental y física ha llegado a un punto de quiebre que ya estaba presente, pero que hasta no era tan grave como pensaba... O no lo creía tan grave. Durante esta semana estaré, casi en su totalidad, fuera de circulación. Y es que ya estoy harto, no aguanto más. O dicho de la forma más clara que hay, estoy hasta los putos cojones.

Para el que ande algo perdido porque no se mete asiduamente en ésta, mi casa, o es un nuevo lector, le pondré al corriente de mi vida durante los últimos tres años en pocas palabras: Estoy cursando el grado de Lenguas Modernas en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, en la modalidad de Inglés-Chino y en horario de tarde. Exceptuando la obra de teatro que hice allá por segundo junto a mis compañeros y amigos Javier y Lara (a los que mando un profundo agradecimiento por ello) y Griego, mi asignatura favorita del curso en el que me encuentro a día 15 de febrero de 2016, no he experimentado lo que se supone que una carrera universitaria debería hacer: satisfacción, sensación de plenitud, realización personal y esas cosas que yo buscaba en esa carrera. He durado hasta ahora porque cada año me decía que el siguiente sería mejor, que las asignaturas serían mejores, que se daría material mucho más interesante... Y en la mayoría de los casos ha sido mentira. Una decepción tras otra, aderezadas con malas experiencias personales de todo tipo que he tratado de aguantar estoicamente pero que, al fin y al cabo, han agravado mi ya enorme asco por la Universidad. Estamos hablando de que he cursado a día de hoy un total de 25 asignaturas (sólo tengo una suspensa del semestre pasado) y sólo me han llenado dos (tres, si contamos con la que más me gusta de éste semestre, que es Griego II). Y yo tengo paciencia, muchísima paciencia. De hecho, se podría decir que de bueno, soy tonto. Pero todo el mundo tiene un límite, y yo no soy ninguna excepción en éste caso.

Mi sueño es dedicarme al mundo del cómic, preferiblemente en calidad de guionista o, si se diera el caso, editor. Comparto el mismo sueño con mi gran amigo Tachú, con quien tengo desde hace tres años (o cuatro, me atrevería a decir) un proyecto llamado Pandeimos Cómics, donde daremos rienda suelta a nuestra creatividad en el formato que tanto él como yo amamos con locura. Estoy más que dispuesto a lograrlo, voy a luchar para conseguirlo, cueste lo que cueste. Pero el camino no es la carrera que estoy cursando. Y como cocreador de un proyecto que busca romper con lo establecido, la Universidad es un obstáculo que ya me ha molestado suficiente. Todo el tiempo que se me va en trayectos de gaugua carísimos, horas sueltas haciendo deberes inútiles y clases aburridas impartidas por docentes sin pasión por su proyecto o que están restringidos por un sistema educativo paupérrimo lo puedo invertir en mi propio enriquecimiento personal para conseguir mi objetivo: leer cómics de toda clase de pelaje y condición para aprender técnicas narrativas, leer libros de historia y filosofía para enriquecer mi conocimiento y mis propias líneas de pensamiento, crear tramas, argumentos y personajes para experimentar y dar con todo lo necesario para crear una buena historia y otras miles de actividades. Por supuesto, no pienso vivir del cuento, buscaría un trabajo para sacarme unos euros y poner en marcha nuestro proyecto (porque soy consciente de que no va a bastar que escribamos para recibir dinero). ¿Pero saben qué? Hasta eso sería más satisfactorio que estar gastando mi tiempo, mi juventud y mi talento en ese antro de escoria y villanía que ha resultado ser la ULPGC para mí.

Creo que ya he tenido bastante veneno tanto dentro como fuera de las aulas. Lo que me pasó ayer, día 14, ha hecho que el vaso se haya rebosado de forma definitiva. Estoy harto de que el mundo tenga la puta cabeza metida en el culo. Harto de aguantar mierda. Harto de que casi todo lo que haga fuera de determinados campos sea despreciado, cagado, meado y vomitado día tras día, mes tras mes y año tras año por el mundo y, en especial, por algunos de sus habitantes. Harto del ninguneo. Harto de las cadenas.

Demasiada mierda para un solo cuerpo.

Así es, por tanto, que me declaro fuera de circulación durante un tiempo. A excepción de los amigos más cercanos y/o aquellos con los que tenga asuntos en común, pocos me verán el pelo. Agradezco de corazón a todas esas personas que en el aciago día de ayer estuvieron ayudándome, escuchándome o prestándome su compañía (Painter, Vicuto y mi madre). De no ser por ustedes, estos días serían un infierno mucho peor. En lo que dure este retiro y decida lo que decida, mi actividad pública por internet cesará hasta nuevo aviso. Quien quiera contactar conmigo, puede mandarme un correo (MarcoAntonioDiForelli@gmail.com), hablarme por Facebook o Twitter (búsquenme por Forelli, no tiene pérdida) o por WhatsApp o Telegram (pregúntenmelo personalmente por los otros medios que ofrezco. Fuera de eso, no esperen nuevas entradas, que comparta contenido en mis cuentas o, en general, diga ni una sola palabra sobre nada por las redes.

Esto no es un adiós, sino un hasta luego.

Gracias a todos los que han estado ahí, leyendo durante estos tres años.

¡Hasta la próxima!

jueves, 31 de diciembre de 2015

¿Cuál será el futuro del blog?

Antes de continuar leyendo y en homenaje a quien me metió en este mundillo, recomiendo reproducir esta canción mientras leen la entrada como apoyo auditivo del mismo. 

Muchas gracias.
Antes de acabar el año, quiero dejar una pequeña reflexión aquí para aquellos que sigan mi blog y, por supuesto, para mí mismo como autor de su contenido. The Voice of Truth IS HERE! lleva, en el momento en el que se redacta esta entrada, tres años y medio online. Para aquellos que no deseen hacer un extenso trabajo de arqueología internetera, les digo a grandes rasgos que la página surgió a través de otro blog, El Blog de Sarman, que cesó su actividad desde Abril de este mismo año. Cuando conocí al artífice del mismo  (¿a que no adivinan quién es?), creé este sitio como vía de escape para esas situaciones funestas que rodeaban mi vida personal por aquel entonces. A través de él conocí a otros buenos amigos, como son David, Caslo, Aarón, Christian y Andrei (algunos ya conocidos con anterioridad, pero no tendría la amistad que hoy me une a ellos gracias a él) e incluso algunos se hicieron un blog propio después (¡¿QuéPasaCaslo?!, El Jardín del Kuso, El Común de los Mortales y Black Corner, entre otros autores y blogs que no vienen al caso). Durante el año 2013, éramos una comunidad activa que se pasaba todo el día haciendo entradas e, incluso, picándonos entre nosotros mediante entradas, cada uno a su buena manera. Sin embargo, esos tiempos pasaron. No porque haya malos rollos, nada más lejos de la realidad. Lo que ha pasado es que ahora muchos tenemos obligaciones que nos alejan de éste, nuestro reino.

Éste año 2015 he presenciado cómo Alex Sarman, en pos de su sueño, declaró el cese de la actividad de su blog. He presenciado que quien fuera el más activo de todos nosotros, Caslo, tampoco puede subir material porque se halla trabajando de lo que más le gusta y eso le quita una pasada de tiempo. Con el panorama de esta guisa, el único en activo de la anteriormente conocida como Comunidad Blogger es un servidor. Y ni siquiera puedo subir todas las entradas que me gustaría, pues los estudios me están asfixiando como nunca antes lo habían hecho. Todo esto me lleva a plantearme seriamente la siguiente pregunta:

¿Y ahora qué va a pasar?

Una parte de mí siente como si me estuviese aferrando al único trozo de mi pasado que me queda sólo por lo que significa para mí más que por la verdadera utilidad que éste tenga realmente. El momento de fama de VOT Is Here! y de Forelli por internet ya pasó hace mucho tiempo. La cantidad de visitas que tengo en cada entrada no es, ni de lejos, la misma que tenía hace uno o dos años. Mis contenidos quizás no suscitan el mismo interés de antaño. La gente a día de hoy no tiene el tiempo ni la concentración suficientes para pararse a leer una entrada larga, y mucho menos tan densas y llenas de texto como hago yo las mías. Vivimos en una época donde todo tiene que ser rápido: la gente prefiere ver películas antes que leer cómics o libros, prefieren mandar un WhatsApp antes que hacer una llamada de teléfono o prefieren tener sexo vacío antes que amar de verda a alguien. Y por mucho que me duela y me niegue a ser igual que el resto, he de aceptar que no puedo mover una montaña yo solo.

Pero otra parte de mí, más grande, con más poder y con las bases mejor asentadas, no ve problema en que el blog siga existiendo. De hecho, agradece que haya llegado hasta el punto donde está, con una salud envidiable y con mejor aspecto que nunca. Me enorgullece sobremanera el hecho de que probablemente cierre el año con la nada envidiable cifra de 60.000 visitas y de que, si bien no hay muchos lectores asiduos de mi blog (la gran mayoría no para quieta y lo ven una vez cada X tiempo), hay muchos que saben de su existencia y a día de hoy sigue motivando a muchos para crear sus propios blogs (un ejemplo es el blog de mi amigo Eduardo Ortega, Austriaco Enfurecido). Pocos placeres hay en este mundo para mí como el desvelar mis conocimientos sobre Blogger a una persona que de verdad quiera iniciarse en ésto. Y no hay nada que me guste más que escribir cuanto, como y cuando y de lo que me dé la gana, función que éste, mi viejo amigo, ha cumplido de sobra todos estos años.

Entonces, ¿cuál es la respuesta a la pregunta de arriba? ¿Qué va a pasar con el blog? Pues que no cerraré el blog ni dejaré de publicar contenido, pero me lo voy a tomar con muchísima más calma. Seguiré haciendo las Críticas del Mes según pueda, subiré entradas especiales de las mías conforme vaya teniendo tiempo y trataré de darle unos buenos cuidados (mantenimiento, actualización...) conforme el tiempo me lo permita.

Como lo leen: The Voice of Truth Is HERE! no cierra. Seguiré adelante aunque tenga una menor periodicidad y una menor cantidad de lectores. Parafraseando el título de la primera peli en la que Van Damme se lució como el mayor abrepatas de los 90: "Retroceder nunca, rendirse jamás".

Dicho ésto, muchas gracias por el interés mostrado al leer completa esta poco habitual entrada y disfruta de la nochevieja.

Feliz 2016.

domingo, 10 de mayo de 2015

Carta abierta a un antiguo amor

Si estás leyendo esto, supongo que sabrás que es para ti. No voy a dar tu nombre o pistas que puedan indicar tu identidad en ningún momento, pues siempre te quejaste de que te nombraba y hacía bullying por las redes sociales. No es así por mucho que tú lo veas de esa forma, pero prefiero ser cauto y no darte pie a que te quejes. Con este punto aclarado desde el vamos, empezamos.

Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que te vi. Entonces éramos felices, nos teníamos el uno al otro. Éramos más inmaduros y teníamos discusiones tontas, pero teníamos esa magia que nos hacía sumergirnos en el dulce chocolate de nuestras miradas, teníamos ese amor que nos motivaba a salir a pasear juntos por las calles de aquella gran ciudad y teníamos ese sentimiento que nos hizo estallar en lágrimas la última vez que jamás te vi. ¿Y qué hay del ahora? ¿Por qué ya no existe ese sentimiento? Ambos sabemos lo que pasó, a pesar de que tú sólo cuentes lo que te interesa y yo cuente lo que de verdad sucedió. No obstante, ésta carta no es para echarte culpas ni nada por el estilo. Sólo quiero que veas que, por ello, lo que pudo ser lo más bonito de nuestras vidas se quedó en una fugaz chispa de esperanza que murió cuando se levantaron los vientos.

Desde entonces, por A o por B, nos hemos visto llamados el uno al otro por las circunstancias más dispares. Intentos que al principio habían salido de puta madre pero que con el tiempo fueron deteriorándose y terminaron en tragedia. Tú dirías que es porque te agobio, yo diría que es porque no te molestas en entenderme… Sea como sea, los hechos hablan por sí solos. Tres veces hemos intentado volver a tener contacto y tres veces hemos fallado. ¿Merecemos la pena el uno del otro o somos una vieja historia a la que deberíamos pasar página completamente? Muchas veces he estado seguro de lo segundo… Pero ahora no. Mi razón me aconseja alejarme de ti, pero mi corazón te echa de menos. ¿Es porque de verdad hay algo en ti que merece la pena o es simple nostalgia? Siempre he sido un negado para estos asuntos.

El caso es que, a pesar de todo, sigues estando presente en mí. Eres la primera persona que pasa por mi vida (usaría la palabra “mujer”, pero no creo que sea adecuado) y deja huella de esa forma. Tú me dices que yo he significado algo para ti y que, de hecho, aún me quieres… Pero ya no estoy seguro de ello. No sé siquiera si todas las cosas que me contaste alguna vez son ciertas, si hubo más gente antes que yo o no. No soy persona de afirmar las cosas sin saberlas y no te lo voy a preguntar, por lo que eso queda en tu conciencia. A lo que quiero llegar es a lo siguiente: si de verdad me quieres… ¿Por qué no te has molestado en entender mi forma de ser? ¿Por qué no eres capaz de hablar las cosas conmigo si sabes que me hace mucho daño cuando no las dices? Y sobre todo, ¿por qué cuando por fin hablamos te pones a la defensiva sin motivo ninguno?

La última vez que hablamos, creí que las cosas serían distintas. Que por fin tendríamos una buena relación, que por fin habíamos aceptado lo que había y que íbamos a dejar fluir el tiempo. ¿Por qué no fue así? No lo sé. Quizás algo que te dije te sentó mal. Quizás el hecho de que haya seguido con mi vida no era lo que te esperabas. Quizás es que la idiosincrasia de cada uno hace que las relaciones con el otro choquen. Quizás pequé de confiarte demasiado. Ahora no estoy seguro de si alguna vez lo sabré. Sólo espero que, pase lo que pase, hayas cambiado de verdad y que todo lo que me dijiste no fuera una simple tapadera para volver a lo mismo de siempre. Me sentiría bastante mal si todo hubiese sido una gran mentira orquestada para hacerme daño. Pero no es así… ¿Verdad?

Bueno, a pesar de lo que tú pienses, no te voy a decir qué tienes que hacer con tu vida (aunque cierto es que diferenciar entre la preocupación y el mandato te ahorraría unos cuantos disgustos). Si has leído esto, no espero ni que te pongas en contacto conmigo ni que me vuelvas a querer ni nada. Sólo espero haberte hecho reflexionar sobre éste asunto. Puede que la cosa hubiese salido mejor con más comprensión mutua, más comunicación y más sinceridad por ambas partes. Ahora es algo que sólo el tiempo dirá. ¿Tenemos futuro o somos agua pasada? ¿Eres mi Lois Lane o estamos condenados a ser como DareDevil y Elektra Natchios? ¿Arde en nosotros la llama del amor o la pasión nos ha quemado? En el aire queda.

Espero que, mientras tanto, disfrutes tanto de tu vida como yo estoy disfrutando de la mía.

Con el cariño que me queda para tí,


“El novio que todas quisieran tener”

miércoles, 22 de octubre de 2014

Para todos los que lo están pasando mal...

Mucha gente tiene grandes pesares en su interior. Mucha gente se odia a sí misma y pasan los días y los meses echándose la culpa a sí mismos de cómo se sienten. Mucha gente piensa que la vida sólo es oscuridad y sufrimiento. Algunos, incluso, llegan a tocar el fondo del abismo, haciendo tambalear seriamente la cordura y la salud física de cada uno. ¿Que cómo sé eso? Pues verán ustedes...

Hace unos 3 años o así, Forelli no existía. Sólo había un niño con problemas llamado Marcos Suárez Hernández que nunca había tenido paz alguna en su vida. De hecho, era un niño que tenía ciertos problemas... Y el hecho de que no se le entendía agravó bastante el asunto. Una madre que no podía más y un padre que jamás supo comprenderle agravaron más el asunto. Llegados a cierto punto, Marcos se "enamoró" de una persona... Persona que tiene la misma madurez que un zapato aún a día de hoy. Lo que sentía por esa persona y los juegos mentales a los que me sometía hicieron que, lentamente, fuera descendiendo a los infiernos de mi mente. El odio a sí mismo por saber que jamás podría conseguirla, la frustración de saber que la chica dejó de verle igual aunque nunca llegó a pedirle salir, la pena por haber destrozado lo que hasta entonces había sido una larga relación de amistad, el sufrimiento por no decirle absolutamente nada a su familia porque no quería que se metieran en mi vida y porque confiaba en las personas equivocadas... Todo eso hacía que cada día se hundiese más en un oscuro vacío en el que me hundía cada vez más... Y más... Y más... Hasta que llegó la ira. No recuerdo haber sentido tanta ira en mi cuerpo nunca en mi vida. Mi pulso estaba por los aires, mi piel se tornaba completamente roja... Pero, al fin y al cabo, seguía estando destrozado por dentro. La ira no arregló absolutamente nada, además de empeorar mi ya maltrecho estado mental. Hasta que llegó el momento en el que, antes de cometer el que hubiese sido el mayor error de mi vida, me pararon y, poco a poco, vi lo que estaba pasando. A partir de ése momento, Forelli nacería e iría creciendo poco a poco. Cometería sus fallos, pero con sólo dos años y poco de vida ya se ha hecho todo un hombre.

Ésta es, a muy grandes rasgos y sin meterme en detalles, la historia de mi caída en el abismo. Cada uno tiene su propia historia. Es por eso que, quizás, peque de generalizar en esta entrada, pero que conste que lo hago para intentar ayudar al mayor número de personas posible. Aquí les dejo, de todo corazón, unos pequeños consejos para quitarse uno esos demonios internos que nos minan la autoestima:
  • No hay nada más importante que tú mismo, así que quiérete. En un mundo lleno de gente que te va a hacer daño sí o sí, en un mundo en el que el individualismo se ha convertido en egocentrismo y en el que la gente siente la asquerosa e impía necesidad de pisotear a los demás para conseguir sus objetivos, necesitas creer en tí mismo para mantenerte en pie.  Éste es uno de los puntos más difíciles, pero es el más importante de todos. Apréciate tal y como eres, y si quieres cambiar algo, que sea para sentirte más a gusto contigo mismo y no con los demás.
    • El odio hacia uno mismo no hace que seas mejor. De hecho, es algo que debes evitar. Es el odio lo que lleva a uno a hundirse en la espiral, y creo que con un simple giro de tuerca el círculo vicioso invertirá su polaridad. Verás cómo la alegría y las cosas buenas vienen cuando empieces a emitir energía positiva.
    • Busca, además, alguna actividad que te haga sentir bien, realizado. Yo tengo mi blog y es cierto que es una experiencia que recomiendo a todos, pero mucha gente no gusta de escribir o no se siente capacitada para ello. Sorprende al mundo con lo que más te guste y con lo que mejor sepas hacer.
  • Echa p'al carajo todo lo que sobre en tu vida. Cualquier persona, acción o circunstancia que no sólo no aporta nada bueno a tu vida, sino que además te la complica sobremanera es porque no merece estar ahí. Sácalo a patadas y verás que las cosas se pondrán mejor, aunque duela un poco al principio.
    • No importa que sea de tu familia o de amigos. Si tanto daño te están haciendo es que no merecen estar ahí. Sé que cuesta, pero verás que lo vas a agradecer. ¡A PATADAS!
  • Vigila bien tus compañías. Siempre van a haber amigos que sólo te quieran por interés y para pasarlo bien, pero sólo uno de verdad estará ahí pase lo que pase. No te digo que dejes a los otros de lado, pero te va a venir bien discernir entre ambos para saber cuánto puedes confiar en ellos. No te vayas de la lengua con los primeros ni te calles con los segundos.
  • Sé tú mismo, desinhíbete. La sociedad no es más que una sarta de prejuicios y mariconadas que rechazan a todo aquel que sea natural. Si los mandas épicamente a tomar por culo, verás que conocerás a personas que de verdad te aprecian por cómo eres y, por tanto, vivirás más feliz tanto con los demás como contigo mismo.
    • Ésto se aplica también a tu aspecto físico y forma de peinar o vestir. Tú y solo tú debes decidir sobre ello, y nadie más. Y al que no le guste, que se te agache a la altura del ano y lo lama hasta que quede limpio como la patena.
No obstante, quiero destacar algo por encima de todo: NO ESTÁN SOLOS. Sé que es muy normal sentirse solos cuando se pasa por una experiencia así, pero muchas veces somos nosotros mismos los que nos alejamos de los demás por diversos motivos (Para no hacerles daño, porque piensas que no te ayudarán en nada... Los motivos pueden ser muchos). No sólo no estás haciéndote ningún bien ni haciéndoselo a los demás, sino todo lo contrario. Lo mejor es contar con una persona que haya pasado por lo mismo para que esté a tu lado y te aconseje. Quizás no te garantice la mejora, pero al menos verás que la carga se va a hacer mucho más ligera.

Para no quitarles más tiempo del que ya les he privado, déjenme resumir todo lo que acabo de decir en unas pocas líneas: ámate, sé tú mismo y manda p'al carajo todo lo que te esté haciendo daño. Puede que lo diga como si pareciese fácil, pero alguien tiene que decírselo. No creo que la manera más adecuada de ayudarles es ponerme en un tono FrankMilleriano a decir que la vida es una mierda y tampoco creo que endulzar las cosas sirva de algo. Así es como yo salí de todo lo que me impedía crecer como persona y creo que todos deberían intentarlo, más que sea. No se rindan bajo ningún concepto, enséñenle al mundo de lo que están hechos y verán cómo esa tristeza se va a tomar por culo.

Espero haberles sido de ayuda.