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miércoles, 8 de octubre de 2014

Entradillas Forellianas Nº 18: Sueños de un futuro pasado

Los sueños son un producto de nuestro subconsciente, dónde toda la información que nuestro cerebro posee (la conozcamos o no) empieza a tomar una forma de vivencia o historia muchas veces sin lógica alguna, otras veces desternillante... Pero también, y en ciertos casos, preocupante. De todas maneras, no vengo a enseñarles qué es un sueño. Vengo a hablarles de unos que a veces tengo yo. A veces sueño con escenas cortas en las que me encuentro en primera persona y en los 3 segundos que dura sólo me da para fijarme en ciertos detalles como el lugar, lo que estoy haciendo y las voces que se escuchan de fondo (aunque lo que más información me suele dar son los pensamientos que suelo tener en ése momento y que, muchas veces, termina en una frase diciendo "Coño, ésto lo soñé yo"). Éstos sueños llegaron a preveer que, por ejemplo, mi relación con la pariente de Clara Lago iba a terminarse (y no de una forma buena) o que iba a terminar estudiando en la ULPGC. Sin embargo, sé que le pasa a mucha más gente por lo que me han dicho, pero yo me pregunto... ¿Por qué?

Muchos dirán que el cerebro es tan avanzado que con los datos que posee puede realizar predicciones de futuro... Y no lo niego, pero yo, que soy dado a lanzarme hacia teorías más locas, he creado la mía, que intentaré resumir en éstas líneas: Siempre ha existido la polémica de que el tiempo puede ser cíclico (que, llegados a un punto, la historia vuelva a repetirse desde el principio) o lineal (que no sólo no se repite, sino que en algún momento llegará a su fin). Pues bien, yo tengo la loca idea de que el tiempo no es ni uno ni otro. De hecho, es posible que el tiempo sea un organismo vivo en el que pasado, presente y futuro fluyen a la vez, separado por unas barreras vibratorias que permiten que no se mezclen unas con otras. Físicamente no podemos atravesar éstas barreras, pero psíquicamente sí. Lo que sucede es que sólo podemos atravesarlas inconscientemente en sueños y, al no poseer la fuerza suficiente para estar allí mucho tiempo o el miedo a saber más de lo que se debería sobre el futuro hacen que éstos viajes intertemporales no duren demasiado. No digo que sea cierto, pero... ¿Se imaginan que ésto sea cierto? La forma de ver el tiempo y las posibilidades de interactuar con él cambiarían de una forma acojonante... Como se dice en lengua anglosajona: Food for thought.

martes, 23 de julio de 2013

Forelli Rules Alicante: Día Dieciocho

11:27 pm. La mañana ha sido un descojone total. Nos la pasamos haciendo chistacos con los pequeños y con los grandes llegó un momento en que la clase se convirtió en una guerra de agua, yo con la boca y una mesita plegable de escudo y mi amiga con un fuchifuchi de los que vienen en los polos. un día para nada serio y que hacía mucha falta, si les soy sincero. Quedan sólo unos 6 - 7 días de clase. El tiempo aquí ha volado más rapido que lo que un fanboy de Batman se corre al ver una portada del Batman de Frank Miller. Echaré de menos a esos granujillas cuando les dé su último día de clase.

Al mediodía he comido spaghettis (muy ricos, la verdad) y terminé de ver la peli de X-Men (esta vez descargada en HD), la cuál le gustó mucho. De paso me descargué la de First Class para verla yo y ver cómo está. Poco después nos preparamos para ver el campanario de la basílica de Elche, que en la punta arriba tiene un mirador desde el cual se puede ver toda Elche (te cobran dos euros por subir una torre estrecha de 167 escalones, ¡bravo, Iglesia Católica!). Unas vistas muy bonitas y un lugar muy grande para alguien que está acostumbrado a ver Gáldar Casco y Las Palmas. Un poco antes de ir allá pasamos por SpiderLand a saludar a Marcos y a Fidel y ver si había algo nuevo de interés en la tienda. Después de ver la torre de la basílica y al no encontrar el museo que mi amiga quería enseñarnos, me llevó a Monográfic Cómics, donde me pillé el desaparecido Captain America Vol.8 #6 (número agotado entre otros de la misma colección y algunas colecciones más difíciles de encontrar). Sí, al parecer hay otra tienda de cómics en Elche y yo no lo sabía. Esta tienda me dio muy buenas impresiones: un stock bastante aceptable, merchandising de calidad, espacio suficiente, colores vivos y agradables para la vista, por no hablar de que el dependiente es muy amable y da bastante tema de conversación. Algo que me hacía mucha gracia era su parecido con Stuart, el vendedor de la tienda de cómics de The Big Bang Theory.

A excepción de un par de detalles, era clavadito, lo juro. Incluso tenía la misma forma de vestir.

La cosa es que sí, me encantó esa tienda. Ojalá hubiera una como esa aquí. Pero me da rabia, porque sé que SpiderLand, de tener la oportunidad de crecer, sería igual o mejor que Monografic pero claro, son muy buenas personas y en los negocios a ese tipo de gente por desgracia, en este injusto mundo, se los pisotean lo máximo que puedan. Yo sigo una política con las tiendas de cómics, y es la siguiente: Se compra siempre en las tiendas pequeñas que traten bien al cliente y que sean agradables para mí (en Canarias, el tridente Área 51/Desván/Urban; En Elche, SpiderLand o Monografic) y, en caso de que en ellas no esté lo que busco, voy a la que más tiene (En Canarias, Moebius; en Alicante, Ateneo o Comix City) beneficiando así a todas por igual. Pero claro está que cuando en una tienen algo que buscas y no lo encuentras en las pequeñas, vas a esa, por mucho que te duela por los otros. Sé que los chicos de Spiderland me leen ávidamente desde que empecé esta sección, y por ello les digo que no se preocupen, que mis visitas religiosas a SpiderLand antes de que me vaya a Canarias seguirán teniendo lugar llueve, truene o nieve.

Más tarde, fuimos a pasear por el Parque del Tráfico, un parquecito con una minicarretera para que los niños vayan con sus karts, sus motitos y sus movidas para aprender seguridad vial desde temprana edad. Ese parque, sin embargo, era tan grande que nos dedicamos a recorrerlo y terminamos llegando a la Universidad de Elche. Al poco, volvimos al lugar de donde habíamos partido y, viendo que ya eran las nueve de la noche, nos volvimos a casa.

Va siendo hora de que me vaya a dormir. En esta semana volveré a Alicante para pillarme algún que otro número de alguna serie que esté completando y, el miércoles, voy a ver Lobezno: Inmortal. Manténgase atentos, cada madrugada subo una entrada nueva.

¡Seguiremos en contacto!