lunes, 5 de agosto de 2013

La Crítica del Mes (Agosto 2013): ¿Por qué se infravalora a la gente de letras y artes?

Buenas a todos. Si recapitulan un poco en el pasado, verán que hace exactamente un año creé esta misma sección, en busca de hablar más subjetivamente de temas mucho menos polémicos y controvertidos como los que suelo tratar en los VOT. Quién lo iba a decir, un año manteniendo una sección regular. Yo, que soy como el Kuso, que escribe cuando le viene a la punta de su enorme rabo y cuando no está haciendo de árbitro para Google Wrestling o investigando hasta el último rincón del Fallout. Ante todo, dar las gracias por permitirme llegar tan lejos, nunca creí que este sitio proyecto fuera a llegar tan lejos como para tener al término de este mes 22000 visitas, cosa que veía imposible hace unos nimios 6 meses.

Hoy, quiero hablarles de un tema que en el ámbito de la educación, el mundo laboral y el excremento de vaca al que llamamos sociedad se ve mucho, y es la sobrevaloración de las ciencias por encima de otras ramas del conocimiento, tales como las letras, las artes o las humanidades. Sin embargo, y como siempre digo, no quiero que se me malinterprete (como hizo ya un tío que le lame los cojones a Schrödinger por Twitter). Entre mis lectores hay bastante gente de ciencias (por ejemplo, Caslo, Kuruma y Wonder Woman) y no tengo nada en contra de ella. Sé que, de muchas maneras, la ciencia es necesaria y, aunque contemplo la remota posibilidad de que las leyes de la ciencia tal vez, algún día, dejen de tener validez real (pues hay posibilidades de que la naturaleza en sí las puede romper cuando quiera, invalidando toda medición estipulada por el hombre y desacreditando a la ciencia en el proceso. Y no es algo nuevo, autores como David Hume lo dijeron antes y a ellos no les comieron, como ahora harían conmigo) hasta ahora no han fallado y se han cumplido el cien por ciento de las veces, por lo que no tengo nada en su contra. Sin embargo, lo que a mí no me gusta son esos aires de superioridad que los propios científicos y que toda la sociedad le permiten darse por encima de las demás personas. Y ya no hablo de estudiosos profesionales de la ciencia, sino de los estudiantes.

Creo que todos, y cuando digo todos quiero decir TODOS, hemos oído alguna vez eso de "Coño, tú eres muy listo. ¿Por qué no te metes en ciencias?". A mi parecer, el ser listo o no no tiene nada que ver con las ciencias, sino con la cultura. Una persona puede saber todo lo que tu quieras de ciencia, pero sin cultura esos conocimientos no te van a servir de nada. Además, puestos a elegir, las letras son más importantes que las ciencias por muchas cosas, entre ellas que sin las letras no podría haber nacido la filosofía, madre directa de toda rama del conocimiento (ciencia incluida) y sin las letras la ciencia quedaría como algo incognoscible, algo que jamás podría salir de nosotros mismos y que no podríamos compartir con los demás.

Aún recuerdo que una persona me dijo una vez "Para ser filósofo tienes que saber mucho de ciencia". Es cierto que muchos filósofos antiguos como Aristóteles o Kant y algunos modernos como Punset son de ciencias puras y el primero de los aquí mencionados fue pionero en aplicar el método científico como explicación al origen del universo, pero no todos los filósofos siguen esta regla. Grandes figuras del pensamiento como Jean-Paul Sartre, Soren Kierkegaard o mi favorito, Friedrich Nietzsche fueron de letras y sus palabras causaron igual o más impacto que los de ciencias.

Luego está el hecho de que la ciencia es producto directo también de la razón, una ciencia armoniosa y que está siempre sometida a un orden y una estructura fijos que jamás, bajo ningún concepto, son rotos. Algo que, si se lleva mucho al extremo, puede derivar en la pérdida de aquello que nos hace humanos: las emociones y los sentimientos. Sin estos dos aspectos no somos más que robots de carne y hueso, autómatas que buscan el avance de algo que jamás podrán disfrutar debido a esa falta de humanidad que ellos se han procurado a sí mismos. Cabe decir que no son todos, no pretendo generalizar en este aspecto, pero los aquí presentes sabemos que este fenómeno se da muy a menudo.

Un ejemplo de lo que acabo de decir lo tenemos en el personaje de Sheldon Cooper en The Big Bang Theory: Científico sobresaliente, desprecia toda rama del conocimiento que no tenga nada que ver con la ciencia, no posee sentimiento maldito y... bueno, cultura sí que tiene, y bastante. ¿No ven eso como una forma de ignorancia y desprecio gratuito, sin motivo? Porque yo sí.

Por último, alguien me dijo que los de ciencias cobraban más que los de letras. ¿Y qué? Con eso se demuestra mucho más la sobrevaloración que la sociedad les da a estas personas, aparte de basarse en la falacia de "cuanto más dinero, mejor el trabajo". Todos los trabajos deberían ser igual de honrados e importantes. Aquél que se levanta a las 6 de la mañana para dar el callo en la construcción hasta las 4 o las 5 de la tarde que el que va a una convención internacional a traducir lo que digan los politicuchos de turno o que el que es profesor de la Universidad de Oxford en Astrofísica.

Chicos de ciencias (no los tres anteriormente mencionados, que sé que no son así): dejen de tirarse los pedos más altos que el culo por el sólo hecho de manejar los números y las fórmulas mejor que los lápices, las palabras, los idiomas o las estadísticas. Somos todos iguales, creo que lo he demostrado lo suficiente como para que cierren la boca de una vez y se bajen de ese pedestal en el que los ha puesto la comunidad.

Por mi parte, nada más que añadir. Espero que les haya hecho pensar, aunque sea un poquito. Mi objetivo es que siempre reflexionen un poco y puedan ver cosas que quizás antes no eran capaces de ver. Esto es, ver un poco más allá de lo que antes podías ver, y ver desde un punto de vista un poco más alto que el anterior.

¡Hasta mas ver!

jueves, 1 de agosto de 2013

Forelli Rules Alicante: Días Veintiséis y Veintisiete. Final.

01:21 pm del 1 de Agosto, hora canaria. Los dos últimos días de mi estancia en Alicante estuvieron llenos de emociones. El martes por la mañana, en contra de todo pronóstico, terminé estresándome más que el día anterior. Nunca conocí, he conocido ni conoceré un niño más tocapelotas y más odioso que Mammmmmmmmmmm-Adú. En serio, si hubiera un ranking de niños que merecen ser apalizados a base de tollos, este ser estaría en una posición muy alta de la lista. Menos mal que no tengo que volverlo a ver más en mi vida...

Después de las clases, comimos con un invitado. ¿Adivinan quien es? Como no... ¡¡Jose Luis!! Ese día comimos unas sobras de los días anteriores, pues no hubo tiempo de cocinar. Tras jugar a un par de juegos de mesa, me fui a dormir una horita o así para ir a Alicante y ver un par de cosas, comprar en Comix City (y saludar a Mari Carmen de parte de Marcos, de SpiderLand) y visitar el famoso castillo que hay a la punta arriba de una especie de montañita cerca de la ciudad.

En Comix City, con mi amiga. Pensé en censurarla para que uno de mis más antiguos lectores no tuviese problemas, pero recuerdo que me dijo que quería ver una foto nuestra, por lo que ahí está. Si no le gusta, tengo más.

Ateneo, la Moebius de Alicante, sólo que con más stock y sin tanta majadería otaku.

Cactus gigante a la entrada del castillo. Yo, bailando la danza de la vergüenza ajena enfrente suya.

Atril donde pude hablar a todo mi esclavizado amado pueblo.

Corriendo como un gordo obeso sodomita por uno de los túneles del castillo.

Hacer el gilipollas en las fotos, mi especialidad.

Invadiendo Alicante a base de cañonazos.

Alicante, también conocido como Las Palmas: Segunda Parte.

Dominando mi enorme polla cañón.

Imitando al mascarón de proa de un barco que hay al lado del casino de Alicante.

Rezándole a la puerta árabe de la feria de artesanía.

Esa misma noche hice las maletas con ayuda de mi amiga. Me probé ropa que me dieron debido a que ellos no la usaban y empacamos todo lo que había sacado, traído o comprado en todo el mes que llevaba allí. Regalé a mi amiga mi camisa de Batman y ella me regaló un peluche en forma de perro. A pesar de las desavenencias que tuvimos por la mañana y un poco al mediodía, nos reconciliamos y nos despedimos hasta el día siguiente.

En el día de mi vuelta a Canarias, el Día Veintisiete, tuve que ir a la Asociación. Me despedí de mis alumnos (excepto de Mammmmmmm-Adú, a ese ni agua) y me llevaron al Aeropuerto. Allí tuve una muy emotiva despedida de mi amiga y de sus padres, a los que perdí de vista tras pasar por el aro detector de metales. Subí al avión y esperé a que llegase a mi tierra. Mientras, leí algo de Invencible, Mortadelo y Filemón y comí galletas de chocolate y un bocadillo. Habría escrito algo más para el blog en mi famosa libreta andante, pero el cansancio y el cambio de presión no ayudaron. Llegué a las 3 y media o así (hora canaria).

Así es como terminan mis aventuras por Elche/Alicante. Pronto publicaré la charla de Spider-Man y un vídeo propio contando experiencias, así como un FrikiAnálisis de las tiendas del lugar.

Muchas gracias a todos por estar todo este mes siguiendo mis aventuras por la península. Sin el apoyo de ustedes no habría seguido con esta sección que tantas alegrías y visitas me está proporcionando.

¡Seguiremos en contacto, con la actividad normal del blog!

PD: Acabo de integrar al blog un libro de visitas, para todo aquél que quiera escribir algo en él :D